Tintes naturales

Los tintes naturales son los colores que se extraen de las plantas tintóreas y que sirven para teñir tejido de origen natural. Hay plantas tintóreas por todas partes. Muchas están a nuestro alrededor, en los bosques, parques, jardines y hasta en nuestra cocina. Para los productos Botanica intento usar plantas autóctonas de los Pirineos que puedo recolectar yo misma, y restos de plantas comestibles que recupero con la ayuda de muchas personas que guardan, poco a poco, pieles y cáscaras en su cocina.

También intento tener siempre a mano un poco de otras plantas que me proporcionan colores que no encuentro en mi territorio o extractos de plantas que ayudan a otras a sacar todo su potencial o a fijar bien su color.

Un echo que más me fascinó cuando descubrí todo este mundo es que, en la mayoría de ocasiones, las plantas tintóreas son también medicinales o comestibles, y eso es porqué, justamente, las moléculas de color son las moléculas terapéuticas. ¿Verdad que es curioso?

El proceso

Para trabajar con tintes naturales no se puede ir con prisas. EL primer paso consiste en salir a la naturaleza a buscar las plantas tintóreas. La mayoría están listas para ser recolectadas en verano y por eso durante esta estación salgo a menudo para recolectar el máximo de plantas y hojas para poder teñir todo el año.

Cada vez que salgo, traigo de vuelta la cosecha al taller donde la preparo para el secado. Secar las plantas es importante, no sólo para conservarlas sinó para saber con más precisión con cuánto colorante cuento: para teñir 1 kg de tejido necesito 1 kg de planta seca. Para teñir con planta fresca, necesitaría unas 10 veces más para contrarestar todo el peso del agua que contiene la planta. Otra ventaja es de trabajar con plantas secas es que se pueden triturar fácilmente y así facilitar la extracción del colorante.

Para extraer el color de la planta hay que ponerla en agua y hervirla durante al menos media hora. A algunas plantas les va bien hervir rápido, otras prefieren el fuego lento y hasta una maceración más larga en frío. Es importante conocerlas para no dañar el color durante el proceso de extracción. El resultado de la cocción es un baño de tinte dónde pongo los tejidos para teñir. Pero esto es el último paso. Antes preparo el tejido con un proceso de mordentado. Los mordientes son una mezcla de vinagre y sales minerales. Son una parte esencial del proceso de tintado ya que hacen de nexo entre el tejido y el color: lo que llamaríamos fijadores. Pero al contrario de lo que nos diría la lógica, los mordientes se aplicar al inicio del proceso porqué, no sólo nos sirven para fijar sinó que hacen aparecer diferentes colores de una misma planta. De esta forma, cuando quiero el color más claro e la planta, trato el tejido con alumbre, y si quiero un color oscuro, lo trato con sulfato de hierro.

Muchas de mis creaciones tienen texturas o motivos estampados. En este caso espeso los mordientes para conseguir una textura de tinta que me permita aplicarlos como si fueran pintura. De esta forma puedo usar técnicas de estampación textil como la serigrafía o el blockprint como si lo hiciera con una tinta acrílica.

Otro elemento muy importante a la hora de diseñar estampados es el ácido cítrico que actúa como una goma de borrar: al aplicarlo, elimina los mordientes y el tejido vuelve a su color original.

Finalmente, una vez el tejido está mordentado y estampado lo introduzco en el baño de tinte para que aparezca el color. Bueno, no todas las plantas revelan su color a la primera: en algunos casos, después de teñir el tejido, aplico baños oxidantes para sacar el color definitivo.

¡Ahora si, el tejido está listo para ser cortado, cosido y convertirse en un producto Botanica!

Cuidado del color

Los tintes naturales proporcionan colores resistentes que no tienen nada que envidiar ni en intensidad ni en durabilidad a los colores industriales. Pero para que así sea tenemos que tratarlos de una forma espacial, sobretodo teniendo en cuenta que son sensibles a los cambios de pH y a la exposición directa y prolongada a la luz solar.

También tenemos que tener en cuenta que los tejidos son siempre 100% naturales y que el cuidado de éstos es diferente que el de los tejidos sintéticos.

  • Es conveniente no lavar la ropa demasiado a menudo. Lávala cuando de verdad esté sucia (el medio ambiente también te lo agradecerá).
  • Se puede lavar a máquina, siempre en frio, 20º-30º.
  • Lavar con colores similares.
  • Usar jabón o detergente de pH neutro, para ropa delicada.
  • Secar a la sombra. Evitar la exposición directa y prolongada a la luz solar.